Conquístame si puedes: Capítulo 3

9:00
Capítulo 3:

Teléfono, sonaba el teléfono, aquel dichoso aparato que el ser humano había inventado para que su madre la torturase un domingo a la hora de su momento de relax. Lisel Wood dejó su bol de palomitas en el suelo, luchó por salir debajo de la manta y fue hacia la pesadilla que sonaba sobre la mesita del café.
Las letras brillando y parpadeando marcaban lo que ya sabía: Mamá. Resopló, no tenía ganas de lidiar con ella. Seguramente se había enterado que la cita con su alergólogo no había ido bien; bueno, para ser justos no había ido porque no se había presentado. Descolgó y trató de hacerse la valiente para el chaparrón que amenazaba con descargar en sobre ella.
–Hola Mami.
–¿Mami? Yo no soy tu madre, me has dejado en evidencia. El pobre Rob me llamó diciendo que cuando te mejores de la gripe que se lo haga saber.
Lisel entornó los ojos, aquel hombre no se había dado por aludido, lo que le faltaba.
–Voy a estar con gripe perpetua para los siguientes hombres que lances a mi puerta.
–Tienes casi treinta años, a tu edad ya os tenía a ti y a tu hermano y llevaba más de diez años casada.
Ella se limitó a tirarse sobre el sofá y resoplar, no podía creerse que su madre estuviera enfadada por no haber acudido a una cita con un hombre que le doblaba la edad. Era de las que pensaba que el amor no tenía edad pero tampoco estaba dispuesta a estar con un hombre de sesenta años. El amor iba a ser rápido y justo.
–Recuérdame porqué no quieres casar a Liam y a mi sí.
En realidad Carol Wood había intentado casar a sus dos hijos pero Liam había hecho algo terrible en una de sus citas y desde entonces su madre no lo había vuelto a acosar más. Ella no estaba dispuesta a fingir un asesinato como su hermano hizo pero había sido un gran plan, de no ser por que la policía apareció y por poco se la lleva preso.
–Liam es un ingrato desheredado que no me dará nietos.
Por consecuente su madre pensaba que ella sí.
–Yo no sé si…
Y no pudo seguir, su madre siguió hablando y hablando explicando todo lo que había hecho esa semana. Lo divertido era que no esperaba que Lisel contestara, seguía hablando como sino hubiera un interlocutor al otro lado de la línea.
En lo que su madre hablaba ella aprovechó para tumbarse y seguir viendo la película mala que había puesto, era de las pocas veces que había elegido ver una película y resultaba ser tan sorprendentemente aburrida, aunque siempre era mejor que aguantar a Carol.
Sólo cuando escuchó forense Lisel volvió en sí y tomó de nuevo el teléfono.
–Espera mamá…
Pero ella seguía hablando de algo que no lograba entender.
–¡Mamá! –le gritó y al fin le hizo caso.
–¿Otra vez no me escuchabas?
–Sí pero vamos al grano ¿qué dices de un forense? ¿quién ha muerto?
Entonces su madre la castigó con silencio, la llamó tres veces pero únicamente la escuchó respirar. A veces era terrible tratar con ella, era como tener a un niño en el cuerpo de una cincuentona recién divorciada. Finalmente Lisel decidió colgar y seguir con su película, era mucho mejor. Tarde o temprano ella volvería a llamar.
Y la llamada no se hizo esperar, apenas unos segundos después su timbre sonó.
–Al habla una hija cansada ¿dígame?
–Hoy, a las ocho, Steve Marson el forense más joven y guapo de la ciudad cenará contigo en el mejor restaurante de la ciudad.
Lisel agradeció estar sobre el sofá tumbada porque de haber estado en pie hubiera caído al suelo catatónica. Se irguió hasta quedar sentada y miró el móvil como si de aquel artilugio fuera a surgir su querida madre.
–Bueno, espera un segundo… -suspiró y se frotó los ojos con una de sus manos.– No puedes organizarme una cita sin mi consentimiento.
–Ya lo he hecho y vas a ir, voy camino a tu casa y te voy a ayudar a que te pongas guapa.
Su día no podía mejorar, no solo la película había sido un desastre sino, además, la loca de su madre iba en dirección a su casa para que se preparara para una cita con un forense. No le importaba a qué se dedicaba pero no le apetecía quedar con nadie, únicamente deseaba descansar en su sofá en calma y tranquila.
–No voy a ir mamá pierdes el tiempo.
El timbre sonó y Lisel profesó un bufido.
–¡Oh vamos! Deja de gruñir y ábreme la puerta.
–Me niego.
–Lisel Wood abre la puerta.
Negó la cabeza al mismo tiempo que caminaba hacia ella.
–Querida, es solo cortesía. Recuerda que tengo llave.
Sí, lo recordaba y se arrepentía de ello. Aquella decisión la había hecho seguramente borracha y loca perdida de afecto materno.
Abrió la puerta y el atuendo de su madre le hizo cerrar los ojos. La señaló y con la boca abierta subió y bajó en dedo a lo largo del cuerpo de su madre, no fue capaz de mediar palabra así que la cogió de la muñeca y tiró de ella hasta el interior cerrando la puerta.
–¿Cómo puedes ir así? ¡Si te ha visto alguien me cambio el apellido!
Carol se miró y sonrió:
–¿Por esto? Es un trapito precioso.
–Sí, yo no lo hubiera llamado mejor, no llega ni a trapo.
Su madre iba vestida con un salto de cama negro transparente, debajo podía ver un top negro y un culote del mismo color. Llevaba el pelo negro recogido en un elegante moño, iba maquillada y lo que más resaltaba eran sus grandes labios rojos. Lisel miró hacia el suelo y vio los grandes tacones que llevaba, era como estar subida en unos andamios ¿cómo conseguía caminar con eso?
–Mamá tendrías que ir más tapada.
–Querida, así voy preciosa, todos me miran.
Desde luego, eso no lo ponía en duda, seguramente camino a su casa la había mirado todo el que se había cruzado con ella.
–Yo… yo no te conozco. Si los vecinos preguntan por ti diré que eras una loca que pasaba pidiendo limosna.
Carol no le hizo caso, caminó sobre aquellos enormes andamios hasta el sofá y se sentó en él; luego señaló el sitio de al lado para que ella tomara asiento. Lisel miró al techo bufando nuevamente y cedió, era lo mejor o no la dejaría en paz.
–Esta noche quedarás con el forense Steve Marson. Estarás preciosa y serás encantadora y si te gusta puede que tenga yerno.
Quiso discutir, decirle que no pero no fue capaz. Se levantó y se fue a servir una copa, no era buena hora para beber pero ese era el efecto que su madre provocaba en ella. Se bebió un sorbo y dejó la copa, decidió que el alcohol no era la respuesta y encaró a su madre.
–No quiero tener citas a ciegas con todos los hombres que conozcas de la ciudad.
–Solo esta vez, tal vez sea el definitivo.
No comprendía que estuviera tan empeñada en que ella dejara de ser soltera. Se sentó a su lado y tomó su mano, la miró a los ojos, eso era mucho mejor que mirar a su casi desnuda madre.
–Estoy bien soltera.
–Cariño, tienes que saber que el amor existe y puede que esté allí fuera. Tienes derecho a encontrarlo.
Suspiró agotada, aquello no iba a acabar hasta que no la viera en el altar.
–No necesito conocer a todos los hombres de Londres.
–No a todos, sólo el adecuado. –su madre sacó un móvil y no supo decir de dónde, no había suficiente tela como para guardarlo.
Le mostró la foto de lo que parecía un modelo de revista con el pelo repeinado.
–¿A que es guapo? Es un hombre muy apuesto y se muere por conocerte.
Se dejó caer en el sofá y se tumbó, Carol se levantó y le acarició con cariño el pelo mientras cantaba una nana que recordaba cuando era pequeña.
–Voy a ver qué tienes en el armario.
Y el “clock clock” de los tacones alejándose le indicó que su madre no iba a dejarlo estar. Estaba claro que iba a tener que ir a la cena con ese forense y luego desaparecer del país. Seguramente pediría ayuda a Liam para que le dieran una identidad falsa y huir lejos. Giró hasta quedar boca arriba, miró al techo y cerró los ojos.
–O huyo del país o me mandas al hombre de mi vida. –acto seguido abrió un único ojo.–Porque sino me lo mandas te mando yo a la ligerita de ropa de mi madre.
–¿Con quién hablas? –preguntó su madre desde su habitación.
–Ya no lo sé, con el que sea que escuche cuando hablas a solas.
–Estás loca.
Lisel rió fuertemente.

–Sí, pues ya somos dos.

17 comentarios:

  1. Jajajajajaja pero que bueno, que hartura de reír me he pegado. Buenísimo reina, increíble el capi. Deseando el siguiente.

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  2. Que buena lectura para un domingo, me gusta un montón, como dice Leila a esperar el siguiente cap.

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  3. Que buena lectura para un domingo, me gusta un montón, como dice Leila a esperar el siguiente cap.

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  4. Muy bueno, puff vaya pelmazo de madre y a la vez que modernita!!!! Desendo otro capítulo.

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  5. jajajajajaja, buenísimo, soy fan de la madre. Deseando el siguiente capítulo

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  6. Yo estoy con Araceli, soy ganas de la madre. Que puntazo como iba vestida. Como me he reído. Quiero más!!!!!!

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  7. Que bueno!!! Me toca una madre así y me corto las venas jajajajajaja pobreteeee Lisel

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  8. Que bueno!!! Me toca una madre así y me corto las venas jajajajajaja pobreteeee Lisel

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  9. Jajajajaja me encanta la madre de Lisel, está chifladísima!!! Y ella me parece un amor, así que espero conocer más de ella :)

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  10. Jajajajajaja, pobre Lisel, me da pena. Que madre más loca. Yo tengo una así, y la desheredo a ella.
    Besos

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  11. Fabuloso. Exquisito. La madre a la hoguera 😂😂😂😂

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  12. Fabuloso. Exquisito. La madre a la hoguera 😂😂😂😂

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  13. Jajajajaja������
    Que mujer esa Carol.
    Ya solo me.imagino momento surrealistas
    Un capítulo estupendo.

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  14. Jajajajaja������
    Que mujer esa Carol.
    Ya solo me.imagino momento surrealistas
    Un capítulo estupendo.

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  15. Jajajajaja Que buen capítulo!! Con una madre así quién se aburre?? Jajaja ;D
    ¡Besos!

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