Conquístame si puedes: Capítulo 4 (Primera parte)

octubre 12, 2016 Lighling Tucker 13 Comments

Hola Maravillas! Debido a que una gastroenteritis se ha instalado en mi casa no he podido acabar el capítulo, así que os subo la primera parte. Espero que os guste!!


Capítulo 4:

Lisel quería huir, ya se había probado casi todo el armario y nada convencía a su madre. La última prenda que llevaba era un vestido que a duras penas tapaba su trasero. No recordaba haberse comprado aquello y se imaginó el motivo. Se giró y miró a su madre duramente.
–¿Cuándo lo metiste en mi armario?
Carol no se inmutó, contestó con toda normalidad.
–Hace meses. Te puse ropita mía para ver si te animabas a enseñar ese cuerpo que tienes.
Lisel entornó los ojos, sí, su madre era mucho peor de lo que pensaba y cada día era más difícil.
–¿Y cómo no me he dado cuenta?
Y ahí si reaccionó, su madre fue a por unos zapatos de debajo de la cama mientras susurraba:
–Un día que estabas con Liam.
–Así que aprovechas cuando no estoy para hacer y deshacer a tu antojo. Mamá es mi casa, no la tuya.
Una conversación inútil que sabía de buena tinta que no iba a cambiar nada.
–No hagas un drama. Tenía una cita cerca de aquí con un médico muy guapo y necesitaba un lugar donde intimar. Y así aproveché para llenarte el armario.
Aquello hizo que Lisel se llevara las manos a la cabeza.
–¡¿Has tenido sexo en mi casa?!
Carol le quitó importancia moviendo las manos.
–No fue gran cosa. Apenas duró.
Ella comenzó a caminar por la habitación, estaba a punto de asesinar a su querida madre. Se tuvo que recordar que tenían un vínculo sanguíneo para no acabar agarrando el cuello de ella y apretar hasta cortarle la respiración.
Se arrancó el vestido como si quemara, no, en realidad iba a quemar toda su casa sabiendo que su madre había tenido relaciones sexuales con alguien en ella. Se vistió con algo cómodo, unos tejanos y una blusa azul marido.
–Ay querida, eres demasiado mojigata.
–Prefiero serlo que estar enseñándolo todo.
–¿Aún eres virgen?
Su madre estaba cubriéndose de gloria en escasos cinco minutos. Cierto era que nunca habían hablado del tema, bueno sí, la teoría Carol se había encargado de explicársela bien. Pero ella no había querido explicarle nada sobre sus encuentros íntimos.
–No.
Carol se llevó la mano al pecho y suspiró.
–Ay que alivio.
Lisel se quedó mirando, esperando una explicación.
–Pensé que lo eras, siempre tan tapada, huyendo de los hombres guapos que te traigo. Pues una piensa cosas.
–¡Pues deja de pensar! –suspiró controlando su temperamento. –Voy a prepararme un café.
Fue hacia a la cocina, tratando de huir del huracán de emociones que suponía lidiar con su madre. Entró en aquel lugar diminuto, aquello era como ella pequeño pero acogedor. No era exuberante como la loca de su madre. Sobre la encimera encontró las llaves de su madre y una idea le apareció en la mente.
Las tomó con cuidado que no sonaran y se las guardó en el bolsillo y sonrió.
–¿Mamá, quieres un café?
–Sí, gracias cariño. –contestó ella desde la habitación.
Lisel corrió a toda prisa al comedor en busca de su bolso y luego hacia la puerta. Salió y cerró suavemente dejando a su madre encerrada con llave dentro. Eso le iba a costar caro pero se lo merecía, que se quedara en su casa calmadita que ya volvería ella cuando le apeteciera.
Caminó hacia el coche y los gritos de su madre no se hicieron esperar, asomada por la ventana de la cocina comenzó a llamarla.
–¡No te atrevas!
–Me has obligado, mi vida es mía y no vas a dirigirla.
Su madre continuó gritando y le dedicó demasiadas palabras poco cariñosas, cuando quería podía dejar de ser una dama.
Antes de llegar al coche vio como la puerta del conductor se abría y salía Liam. Su hermano iba vestido completamente de negro como era costumbre, su gran cuerpo apenas pasaba desapercibido. Todas las vecinas suspiraban por él cada vez que lo veían por el barrio. Había visitado recientemente al peluquero y el pelo corto le favorecía.
–¿Tratando de huir, hermanita?
–Como si tú no lo hubieras hecho nunca.
Caminó hasta él y le arrebató de la mano la llave de repuesto de su coche. Estaba convencida de que iba a arrebatarle a su familia todas las llaves, nadie iba a entrar en sus propiedades sin pedirlo previamente. Aquella confianza comenzaba a no gustarle.
–Ábrele la puerta cuando esté lejos.
Liam le cortó el paso impidiéndole entrar en el coche, chascó la lengua un par de veces y la tomó del codo. Aquello ya le hizo esperar lo peor y sólo se le confirmó cuando le miró a los ojos y vio culpabilidad en ellos. Aquel gusano la había vendido.
–No.
–Lo siento Lisel, te voy a llevar a la cita.
Ella negó con la cabeza, estaba a un segundo de patear sus partes íntimas.
–¿Qué te ha prometido?
Liam puso morritos intentando dar pena, hizo un par de gemidos lastimeros antes de reunir el valor para confesar:
–Iba a organizarme citas de nuevo otra vez. Sólo tenía que evitar que huyeras esta vez.
Antes de matar a su hermano miró hacia la ventana donde seguía asomada su madre y le dedicó un precioso corte de mangas. En aquellos momentos estaba a punto de perder el control y hacer un asesinado, múltiple.
–¡No me hagas quedar mal! –gritó Carol antes de que se tapara los oídos.
Encaró a su hermano, el “pobre” parecía estar sufriendo con aquello pero no se lo iba a perdonar. Ambos eran un equipo y la había vendido por una loca con la que compartían sangre.
–Eres un gusano… -le escupió enfadada.
–Le he investigado, está limpio, no parece mal tío. Ves, mira a ver si te cae bien y sino vuelves y tan amigos.
Lisel contó hasta diez antes de contestar, sintió la necesidad de contar hasta mil pero se contuvo. Si su madre estaba loca Liam no estaba mucho mejor. Debido a su trabajo apenas lo veía pero siempre tenía anécdotas de los pocos días que pasaban juntos. Era un SEALS y abusaba de su poder para investigar a toda persona viviente que le levantara sospecha.
–No puedes investigar a todo el mundo. Es un delito.
–No te preocupes, un amigo me debía un favor.
Odiaba a su familia. No sabía cómo explicarlo.
–Sube al coche, cena, deja que el caballero pague y vuelve a casa. Es fácil.
–Si tanto te gusta queda con él.
Liam echó la cabeza hacia atrás y rio, no se la tomaba en serio pero no solía hacerlo.
–Vamos, no quiero quedar con las locas que me trae. Por favor. –suplicó su hermano. –A la próxima te ayudo, te lo prometo.
Era como un niño pequeño, no soportaba las citas. No es que ella las disfrutaba pero para Liam eran mucho más tediosas. En el fondo se compadeció de él, apenas pasaba unos meses al año en Londres y, cuando lo hacía, su madre se dedicaba a torturarlo. Ella agradecía que él estuviera en casa por que así Carol sólo tenía ojos para su niño preferido pero ahora se sintió culpable.
Bufó sonoramente y apoyó la frente en el pecho de su hermano. Era tan bajita en comparación a él que no llegaba más arriba, Liam le acarició los hombros con ternura.
–Por favor Lisy… hazlo por mí.
Él solo recurría a ese nombre cariñoso cuando quería convencerla.
–Vaaalee. –cedió finalmente.
Él la besó en la mejilla fuertemente y la abrazó.
–Eres la mejor hermana del mundo.
–Soy la única que tienes.

–Por eso.


13 comentarios:

  1. Menuda madre,la mando a freír espárragos rápido pero por ayudar a un hermano se hace lo que sea. Me encanta quiero más.

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  2. La madre está como un cencerros y el hermano más o menos igual!! Pobre Lisel menos mal que va a huir jajajajaaaaa deseando leer mas

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  3. Ooohhh qur bonitos los hermanos 😍 ¡Y tela con la madre! Por Dios es para salir huyendo y no mirar atrás 😂 Genial el capi preciosa 😘

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  4. jajajajajaja, cada vez soy más fan de la madre, me ha encantado el capítulo, quiero más!!

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  5. Jajajajaja
    Que mujer es la madre....
    Y el hermano buscando su propio beneficio.. jajajajaja

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  6. De verdad que la pobre Lisel, entre la madre y el guaperas de su hermano.... cariño mejórate que es lo primero y luego subes la segunda parte :)

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  7. Como me he reído, la madre está muy mal, jajajaja y lo que hace el hermano, ufff esta chica tiene grandes problemas

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  8. Ay dios mio!!! Que tremenda esta Carol! Entraría a la libro y le explicaría cuatro cosas.... me vuelve loca y muy inquieta

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  9. Pero me lo he pasado genial, me he reído un montón

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  10. Vaya con el hermano y la madre? que horror, yo la drogo antes de salir. Así no puede llamar a nadie.
    Besos sigue sigue

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  11. Jajaja madre y hermano compinchados contra Lisel jajaja pobrecilla. Y que bonito el amor entre hermanos :)
    Besos!! Y espero que te mejores.

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  12. Pufff que familia. Pero el hermano seguro que es un bombón de licor

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Gracias por comentar.