Conquístame si puedes: Capítulo 5.

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Capítulo 5:


Thorn salió de la alcoba de una mujer casada, cerró con cuidado y caminó por el pasillo para descender hacia la cocina. Como príncipe gozaba de algunos privilegios y las damas disfrutaban tanto como él de la compañía que se proporcionaban. Había tratado de sentir vergüenza por haber yacido con una mujer cuyo esposo seguía vivo pero no lo había conseguido.
Él no les pedía matrimonio, no prometía amor eterno, únicamente un rato, unas horas para nunca más verse.
Por eso era tan divertido.
Pasó cerca de un espejo y se detuvo a comprobar su impecable estado, no quería que nadie supiera las travesuras de la noche anterior. Sus cabellos negros estaban impecablemente peinados y descansaban lacios sobre sus hombros. Sus ropas estaban impolutas, una camisa blanca tapaba su torso y unos pantalones de cuero que se amoldaban a su figura.
Sonrió pícaramente y casi pudo ver como sus ojos azules se encendían. Puede que no fuera el hombre más atractivo del reino pero se sentía capaz de todo.
Silbando entró en la cocina, las mujeres iban y venían con el desayuno, estaban completamente sincronizadas. Danzaban a su alrededor sin inmutarse, ya estaban acostumbradas a las visitas del príncipe.
Todas y cada una de ellas lo miraron sonriente, de acuerdo, puede que alguna de ellas hubiera yacido ya con él en algún momento u otro pero no creía que fuera ese el motivo.
En medio de aquel lugar estaba Lotha, se podría decir que la cocina era su reino y la manejaba con mano de hierro y amor a partes iguales. Era la que mandaba ahí y nadie podía llevarle la contraria.
Thorn fue por la espalda y la abrazó levantándola unos centímetros del suelo. La pobre mujer se asustó y pegó un gran chillido para luego comenzar a darle manotazos en los brazos.
–¡Maldito seáis Thorn! ¡Os he dicho dicho miles de veces que no hagáis eso! –gritó cuando sus pies volvieron a tocar el suelo.
Él se encogió de hombros y la miró a los ojos con cariño.
Aquella mujer les había cuidado tanto que era como uno más de la familia, había soportado a los cuatro pequeños príncipes corriendo por la cocina y metiéndose en los pucheros. Incluso les había cuidado cuando habían enfermado.
Era una mujer curtida en los años, fuerte y alta pero, a su vez, muy femenina y hermosa. Sus cabellos largos y rizados estaban recogidos y su delantal estaba increíblemente blanco a pesar de estar cocinando.
–Lotha, Lothita mía. He venido a desayunar.
Ella se ablandó con sus palabras, sentía predilección por sus niños y no podía negarse por mucho que lo intentara.
–No, comerás cuando el resto.
Thorn hizo un mohín y negó con la cabeza.
–Tengo muchos quehaceres y me he despertado temprano para aprovechar el día.
Lotha echó la cabeza hacia atrás y rió a carcajada llena. No se creía ni una palabra de aquel pobre diablillo.
–Sólo madrugas cuando huyes de la alcoba de una mujer casada.
Cierto.
–No negaré eso.
–Un día te sorprenderán y poco importará que seáis el hijo del Rey.
Una joven muchacha pasó cargada con una cesta de fruta y él le robó una manzana, luego le guiñó el ojo y ella marchó completamente sonrojada.
–Muchacho, eres incorregible.
–Sí fuera como los demás no me querrías tanto.
Lotha le arrebató la manzana y se la lavó antes de devolvérsela.
–Gracias. –agradeció él.
–Vete antes de que me arrepienta y te haga desayunar con todos.
Thorn sonrió y le regaló un beso en la mejilla, luego, la tomó por los hombros y le susurró:
–Cuando dejes de verme como un niño ven a verme querida Lotha.
Acto seguido, mordió la manzana y se marchó.
Lotha suspiró sonoramente y sonrió, aquel hombre iba a revolucionar el reino. De pronto, se dio cuenta que toda la cocina la miraba y ella le devolvió la mirada a las chicas.
–A trabajar todas.

***

Thorn paseaba por los pasillos del castillo, su madre quería verle y eso significaba que estaba al tanto de sus travesuras nocturnas. Lo mejor era seguir como si nada y tratar de no toparse con ella en unos días. Sólo hasta que olvidara a la dama con la que había tenido el placer de trasnochar.
A lo lejos vio a Naylea, su hermana pequeña. Era difícil no reparar en ella, su larga cabellera rubia parecía iluminarse con el sol. Seguramente la benjamina de la familia había vuelto a escaparse de sus clases. La profesora Maira no sabía cómo meterla en vereda, de los cuatro estaba resultando ser la mejor escapista.
-¡Ey, moco de azúcar!
Era un apelativo cariñoso que le había adjudicado años atrás y del que la pobre muchacha no iba a poder librarse aunque quisiera. Ella lo miró y corrió en su dirección. Si que estaba alterada esa mañana.
Su hermana lo miró de arriba abajo y sonrió.
–¿Una noche movidita?
¿Cómo lo sabía? Siempre se daba cuenta.
–Podría decirse que sí. ¿Y vos? ¿Buscando escapar del castillo?
Aquella pregunta hizo que su pequeña hermana contestara automáticamente:
–¡No! Sé salir sin problemas. –y se tapó la boca velozmente.
Thorn enarcó una ceja y se contuvo, no era el más indicado para dar lecciones de cómo comportarse.
–Os estaba buscando, creo que hay algo que deberíais ver en la plaza. –explicó.
Sabía que sus padres estaban organizando una gran fiesta, seguramente se trataba de algún circo ambulante o algo que había sorprendida a la joven. Aún así prefirió seguirla.
Salieron del castillo mucho más deprisa de lo que hubiera querido, su hermana tiraba de él con tanta fuerza que quedo sorprendido.
Justo cuando estuvieron en el exterior vio un auténtico alboroto, la gente estaba amontonada en la plaza y cada vez acudían más personas. Al verle, comenzaron a reverenciarle y abrirle paso. Caminó entre ellos desconcertado, las voces hablaban de algo inaudito, de vergonzoso incluso de acto de brujería.
Y, de pronto, la vio. El motivo de todo el revuelo era una mujer, ella estaba en medio de la plaza con tantos pares de ojos sobre su cuerpo que estaba de rodillas en el suelo. Su cuerpo semidesnudo temblaba como una hoja y se protegía abrazándose a sí misma con sus brazos. Algo dentro de él se removió y sintió compasión de la forastera. No sabía los qué hacía allí, ni los motivos que la habían impulsado a ello pero parecía terroríficamente perdida. Su mirada hablaba por sí misma, el miedo era sobrecogedor y la confusión terrible.
Rápidamente se quitó la camisa y acortó la distancia con ella, no lo vio venir y él lo aprovechó para agacharse y taparla con sus propias ropas.
–¿Qué? ¿Por qué me toca? ¡No, no! –ella estaba muy agitada.
Thorn miró a todos los reunidos en la plaza, eran tantos que comprendió el miedo que estaba sintiendo.
–No hay nada que ver. Largo.
La orden directa del príncipe funciono tan veloz como un rayo descendiendo por los cielos. Pronto no hubo ni una sola alma excepto su hermana Naylea.
–Vas a estar bien. –trató de reconfortarla. 
 Acto seguido y aprovechando la conmoción inicial, la tomó en brazos y ella trató de revolverse. Era ligera como una pluma y no le costó mantener la situación bajo control rápidamente.
–No, por favor, déjeme… -la angustia en su voz le hizo entender que estaba asustada y que lo veía como un atacante pero no comprendía el dialecto en el que hablaba.
Comenzaron a caminar hacia el castillo seguidos de la princesa.
–Tranquila, sólo queremos ayudarla. –sonrió Naylea tratando de calmarla. -¿Cómo se llama?

***

Lisel fulminó con la mirada a la chica de ropas raras que caminaba al lado del mastodonte que cargaba con ella. No comprendía ni una palabra de lo que le estaban diciendo, puede que fuera un inglés antiguo o algo similar pero no comprendía nada.
–¿Dónde estoy? ¿Qué idioma hablas?
La joven la miró confusa, estaba claro que ella tampoco entendía ni una sola palabra de lo que Lisel decía, algo muy poco práctico dada su situación. Miró al hombre que la cargaba, tuvo que reconocer que le resultó atractivo pero no sabía cuáles eran sus intenciones.
–Suélteme y me iré. No tiene porqué hacerme daño.
Pero aquel gigante de piedra la ignoró. Fantástico, seguramente iban a matarla o algo por el estilo.
–Creo que será mejor ir a buscar a las brujas. –dijo la joven al hombre, luego la miró a ella y le dijo: –Calma. –lo hizo de forma lenta y extendiendo las sílabas pero seguía sin entenderla.
–Y a madre, salvo cargarla hasta el castillo no sé qué más hacer.
La voz de aquel hombre sonó como un trueno, la hizo estremecerse y llevar su mano a la base del cuello. Si tan sólo pudiera explicarle que no entendía lo que estaba ocurriendo, ella estaba cenando en un restaurante de Londres y no tenía ni idea de cómo había acabado en un castillo.
Antes de poder decir algo más entraron al castillo por un gran portón y a ellos se les acercó una mujer con porte de reina. Sus ropas eran de gala y era la mujer más hermosa que había visto en su vida.
–Naylea, ¿qué ocurre? Os vi salir corriendo.
–Madre, esta mujer estaba en la plaza y parece forastera.
Aquella mujer la miró con curiosidad, se fijó en sus ropas y Lisel se sintió desnuda, trató de escudarse dentro de la camisa de aquel hombre que la había cubierto.
–¿Estás bien? –se dirigió a ella.
–¿Y esta mujer por qué me mira tanto? ¿Vas a diseccionarme? –entonces se removió con fuerza. –Ay madre, ¿sois amigas del forense?
Aquel hombre la sujetó con fuerza y bloqueó sus movimientos apretándola a su cuerpo, estaba tan caliente que casi sintió que iba a comenzar a sudar.
La mujer miró al mastodonte y comenzó a hablarle:
–No nos entiende…
–Buena observación madre.
Y por si no eran pocos una nueva mujer se unió a la fiesta, esta última le provocó un escalofrío, iba vestida con un vestido negro y portaba un moño tan apretado que no supo cómo no le dolían las sienes. Era la vívida imagen de la señorita Rottenmeier.
Esta les hizo una reverencia a todos los demás y supo que ellos tres eran de una clase social alta.
–Marie, ve a buscar a las brujas.
–Madre, ¿tienes algo que ver? –el mastodonte parecía enfadado, lo notó tomar una respiración profunda y continuar hablando: -Naylea, préstanos tu alcoba, tal vez allí se sienta más cómoda.
La susodicha abrió una puerta y al ver la cama le entró el pánico. Si aquellos pensaban violarla iban a pasarlo realmente mal.

***

Thorn entró en la alcoba de su hermana, con suavidad hizo descender a la joven y la dejó en el suelo. No sabía cómo actuar, la veía tan aterrorizada que sintió temor de asustarla más con su tamaño.
Sorprendentemente, y sin vérselas venir, ella le pegó un puñetazo que le hizo solar un gemido. Aquella mujer le había golpeado.
–Si vas a violarme no lo vas a tener fácil, machote.
Si tan sólo pudiera entenderla.
–¡Oh Dios mío! ¿Thorn estás bien? –gritó Hellen.
Thorn tomó a la forastera de las muñecas cuando esta volvió a la carga.
–¿Qué es esto? ¿Una violación en grupo? No juego a eso.
Él trató calmar sus nervios y explicó muy lentamente, vocalizando las palabras.
–No te voy a hacer daño.
Ella le imitó el tono y la vocalización y le contestó:
–Que no te entiendo, joder.
La puerta de la alcoba se abrió y ambos miraron hacia allí, Mirabella y la monja Bryana entraron en ella. Thorn vio como la cara de la chica se desencajaba y comenzaba a respirar agitadamente. Por alguna razón ella notaba la energía poderosa que se escapaba del cuerpo de Mirabel.
–Majestad, creo que puede ser ella. La elegida. –la miró a los ojos.-Veo la verdad en ella.
Ella vio a la bruja acercarse y se ocultó tras su espalda, Thorn no salía de su asombro, así que después de todo no lo veía una amenaza.
–¿Esto es una fiesta temática? –preguntó ella.
Tanto Marie como Bryana comenzaron a hablar lenguas diferentes, algunas antiguas otras tan modernas que pocos las conocían. Trataron de interactuar con ella inútilmente pues la joven se agitó todavía más y les preguntó:
–¿Estáis todas locas? ¿Caníbales quizás?
–Voy a preparar un hechizo para que se tranquilice. Además, creo que podemos hacer un conjuro para entendernos. –explicó la bruja.
Había tanta gente en la habitación que comprendió su nerviosismo, aquello era de locos. El revuelo que había levantado era demasiado importante. Aquel castillo se había vuelto loco con su presencia.
–A la próxima que acerque le atizo con el grandote. –nota como lo empuja y comienza a tratarlo como un arma. No pudo evitar reír y alzar las manos a modo de rendición.
–Mirad, parece que le gusto. Hasta sin entenderme gusto a las mujeres.
La bruja Mirabella comenzó a dar órdenes para el conjuro, pidió oro y la reina Hellen le entregó los pendientes, agua del caldero y alguien fue a buscarlo, trébol de la orilla del manantial… y alguno más que no escuchó.
Cuando regresaron con el caldero ella gritó:
–Genial, ahora me quieren cocinar. Vale que me sobre algún kilo pero esto es pasarse.
La reina Hellen, apiadándose de ella se acercó y la tomó de las manos, sin embargo, la forastera no vio el gesto con buenos ojos, se soltó de inmediato y se subió sobre las espaldas de Thorn. Este se sorprendió y respondió con una sonrisa picarona.
–Ah no, a mi no me comen.
Naylea trata de decirle por gestos que no la van a comer y ella se ríe, aquel sonido es maravilloso.
–Ya claro. ¿Y el caldero es para el té? A mi no me la cuelas monina.
Puede que no la entendiera pero no había que ser un mago para entender que la chica no se creía ni una palabra.
La bruja comenzó su hechizo y todos en la alcoba quedaron en silencio.
–Hago que las fuerzas de la luna y el sol hagan traer su magia en este rincón. Que las estrellas iluminen mi consciencia, que los antiguos me den sabiduría, que los dioses escuches mi ruego…
Y, de pronto, delante de ella se comenzó a formar un pequeño tornado, aquello hizo que la forastera clavara sus uñas en los hombros de Thorn. Este fingió gemir de placer y esta soltó su agarre.
La monja Bryana sacó un pergamino y trató de explicarle por dibujos que era por su bien, aunque solo Dios supo si la había llegó a entender.
Cuando todos los ingredientes se reunieron la joven bruja siguió con su embrujo:
–Por Saraswati, diosas de las letras. Por Narity diosa del habla y por Kiame dios de los interrogantes, haz que esta muchacha sepa de qué hablan. Que su idioma se mezcle con el nuestro, que su mente entienda nuestras palabras. Que no tenga miedo de nosotros. Que se cumpla lo que he dicho.
La forastera se aferró más fuerte a Thorn y éste sonrió encantado:
–No tengan prisas señoras. Aquí arriba parece estar bien.
Acto seguido ella la golpeó con las palmas de las manos y le gritó fuertemente:
–Te entendí.
Ambos se miraron a los ojos y sonrieron.

Aquello iba a ser divertido.





24 comentarios:

  1. Genial!!!!! Que bueno, vaya entrada ha hecho Lisel y cuando vea a Aidan jajaja la que le espera <3 deseando ver el primer encuentro porque este con Thorn ha sido genial.

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    1. gracias!! Thorn es que es un personaje q tela jajaja se me va de las manos. un abrazo reina

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  2. Ohh esta muy bien. No entiendo porque dice que parece ver la fuerza que emana de Briana, es que tambien tiene poderes o algo así?

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    1. un error que ya cambié, gracias preciosa <3 <3 <3

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  3. Que buen capítulo!! Cada vez se pone mejor, como dice Thorn... Va a ser divertido... :D

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    1. Gracias reina!! ahora viene lo bueno jajajajaja

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  4. Jajajajaja mu bueno mi niña, me he reído mucho. Eso si, pobre Lisel, que mal rato la pobre. Y si, se pone interesante ;)

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    1. a Lisel se la cargan en dos días, lo veo venir jajajajaj

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  5. Jajajajaja. Lo mucho que me he reído. Jajaja. Lisel pasó un momento malo no. Lo siguiente. Jaja.

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    1. me alegro q te hayas reído!! en su situación nos da algo jajajaj un beso reina

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  6. Genial! Fantástica Lisel . Es la leche. Y Thorn... todo le divierte.... unas buenas collejas necesita 😈😈😈😈😈😂😂😂😂😂😂. Me he reído muchisimo

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    1. Muchas gracias amore!!! Thorn al final lo pilláis entre todas y me lo caneáis jajajaja

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  7. jajajajajaja, buenísimo el capítulo, pobre Lisel, y Thorn haciendo de las suyas. Muy divertido y se pone muy interesante

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    1. gracias preciosa!!! ahora llega lo bueno, verás q alboroto

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  8. Jajajajaja jajajajaja..
    Este capítulo es el mejorado..
    Muy bueno.

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  9. Wow, vaya entrada que hace al castillo, en brazos de Thorn y todo, je, je. Pobrecita, rodeada de “gente rara”, sin entender dónde está y comprender lo que dicen…
    Ahora el personaje que se lleva la palma es Thorn, ja, ja, qué peligro tiene ese tío!! Me encanta y su hermana pequeña debe ser todo un caso, anda que menuda familia!
    Ole, cada vez se pone más interesante!!

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    1. ya ves!! Thorn se me va de las manos, hace lo q quiere jajaja a ese hay q atarlo en corto jajaja un abrazo guapa y muchas gracias!

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  10. Jajajaja me encantó, tomaste muchas cosas de la super conversación en el grupo y me encanta!!! Deseando saber más de lo que ocurre jajaja

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    1. sii! quise ser fiel a la escena porque quedó genial jajajaj un abrazo! gracias!

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  11. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  12. Muy buena la entrada de Lisey, ahora empieza la diversion jajajaja

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  13. Ufff me encanta este hombre,me mo pido para mi jajajajaja. Pobrecita viaje rn el tiempo y sin entender ni papa. Me encanta

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