Conquístame si puedes: Capítulo 22

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CAPÍTULO 22

Lisel cerró los ojos cuando Aidan volvió a besarla, aquel hombre era demasiado abrumador. Besaba con fuerza, tomaba sus labios de una forma que nunca habían hecho, nadie había conseguido hacerla vibrar de una forma tan fuerte. Se agarró a sus brazos y sintió la fuerza de él. Durante unos pocos segundos pensó en la bestia en la que podía transformarse pero decidió disfrutar el momento y no preocuparse por nada.
Aidan se separó lentamente de ella mirándola intensamente a los ojos, sintió por unos instantes que podía ser capaz de perderse en ellos y no pensar en nada.
—Me atraes tanto… —su voz ronca por el deseo hizo que sus rodillas se tornaran de mantequilla. Él iba a consumirla.
Lisel no pudo reprimir el impulso de dejarse llevar y dejar que una de sus manos fuera al pecho de aquel hombre. Únicamente llevaba puesta una fina camisa blanca y podía notar el calor que emanaba ese cuerpo poderoso.
—Tú a mi también. —contestó.
Sí, había mil motivos distintos para salir de aquella habitación pero algo le hacía permanecer ahí, aferrado a él y seguir sintiendo lo que le provocaba.
Su parte racional se desactivó, todo le daba indicios para huir pero su corazón le pedía quedarse. Era un sentimiento tan visceral que se sorprendió, la poseía de una forma instintiva que no podía luchar contra eso. Le miró a los ojos y sucumbió a ellos, sí, estaba dispuesta a dejarse llevar por lo que tuviera que ocurrir.
Aidan tendió una de sus manos y Lisel no pudo evitar quedársela mirando unos segundos. Hasta en aquel lugar lucía unas grandes y horribles cicatrices, no sabía qué le habían hecho a aquella pobre alma y se apiadó de él. La tomó y caminaron juntos, en silencio, hasta el camastro de la habitación.
Ninguno de los dos supo decir cuál estaba más nervioso, Aidan llevaba años sin estar con una mujer y Lisel… bueno, no tanto pero sí. Era mejor el celibato que las parejas terribles que se encargaba de buscarle su madre Carol.
—No tengo claro de si estoy haciendo bien. —susurró aquel hombre cerca de ella.
—No, no deberíamos estar juntos. Pero, aún así yo quiero… ¿tú…?
No tuvo valor para preguntar si él deseaba yacer con ella. Era imposible que pudiera estar pasando aquello.
Aidan se sentó en la cama y ella lo imitó, le retiró la mano porque sintió que sus nervios la traicionaban y comenzaba a temblar. Sus inseguridades la estaban golpeando fuerte en aquel momento y no sabía si lo mejor era saltar por la ventana.
—Sí, claro que quiero. Pero, tal vez, lo que veas no sea de tu agrado.
—Eres hermoso te mire por donde te mire.
Una leve y provocadora sonrisa afloró en los labios de él.
—Espero que pienses así todo el rato.
No le dejó contestar, tomó nuevamente sus labios y le mordisqueó el labio inferior provocando que Lisel gimiera en su boca.
Aquello activó algo que no supo describir, con una fuerza sobrehumana él la tomó y ambos volaron suavemente hasta el centro del colchón, quedando ella bajo el pecho de Aidan. Sus respiraciones se entrecortaron y la sorpresa la invadió hasta hacerla sonreír.
—Eres muy fuerte.
—No te haré daño.
—Lo sé. —contestó sinceramente.
Pero, algo ni iba bien, él estaba lejos de ella de una forma extraña, no tenía ángulo de visión suficiente como para verle el rostro. Era extraño y Lisel supo que algo había cambiado en aquella décima de segundo.
—¿Aidan? —preguntó en vano puesto que él no se movió ni un ápice.
Haciendo acopio de su valor alzó ambas manos y quiso acunarle el rostro. Él se apartó lo suficiente como para no pudiera alcanzarle. Entonces, lo vio: su rostro se estaba tornando bestia. Sus ojos, en cambio, eran los mismos, de un azul intenso, casi eléctrico. Seguía siendo Aidan a pesar de todo.
—Tranquilo, todo está bien.
—No… –gruñó suavemente.
Lisel salió de debajo de él arrastrándose sobre las sábanas y proporcionándole el espacio que necesitaba. Sus manos también se estaban transformando y era como si él luchara con todo su poder por evitarlo. ¿Y si era doloroso?
—Tal vez hemos ido demasiado deprisa. No te preocupes, parece que voy a seguir aquí un tiempo. Ya iremos viendo si esto puede ir a más.
—Yo, no sé que decir.
Lisel sonrió.
—No es necesario. No luches contra la trasformación.
Una parte de ella estaba tan aterrada que comenzó a temblar, pero lo ocultó todo lo que pudo. No quería incomodarle. Él la miró y negó con la cabeza, si se tornaba bestia podía ser peligroso y, aunque hasta ahora no la había dañado, no supo si eso se iba a mantener.
—Siempre la calmas… a la bestia. Y es como si tuviera ganas de verte.
—Déjala salir.
Pero Aidan negó con la cabeza frenéticamente.
—Pasará en un segundo.
Y lo vio luchar, retorcerse, gruñir y blasfemar. Era una batalla en el interior de un cuerpo, dos seres habitando aquel hombre. Lisel quiso ir hacia él y tranquilizarlo que estaba paralizada sobre la cama sin poder siquiera pestañear.
Él se tornó completamente humano y se sentó nuevamente sobre el colchón. Ambos en silencio se miraron, obviamente no iban a retomar por donde lo habían dejado pero era como si ambos necesitaran la presencia del otro para calmarse.
—Lisel…
—Tranquilo. No pasa nada. De verdad.
Y antes de poder contestar la puerta se abrió de par en par.
—¡Hermano! Te necesito. Tengo unas gemelas que buscan jugar un poco antes del sexo. Ya sabes, perseguirlas como bárbaros por el jardín hasta poseerlas. Tal vez a tu bestia le guste tener un poco de acción, siempre y cuando no las mates.
Thorn habló sin procesar la escena hasta que terminó. Entonces, parpadeó levemente y retrocedió unos pasos con las manos en alto.
—Wow, wow, wow, wow. Creo que he interrumpido algo.
Su mirada voló de su hermano a Lisel intermitentemente, señalándolos y frunciendo el ceño.
—Tú, ella, ella, tú.
Finalmente, sonrió de forma deslumbrante.
—Así que algo de acción ¿eh?
—¡¿Es que no sabes llamar?! —gruñó Aidan.
Lisel miró a aquel hombre y vio como la bestia comenzó a surgir nuevamente.
—¡Oh vamos Thorn! ¿Necesitabas un mapa? ¡Sal de aquí! —gritó ella.
—No tengo claro de si es seguro.
Aidan la miró y, con la barbilla, señaló la puerta. Sí, tal vez era mejor salir de aquel lugar antes de que le empujaran demasiado lejos. Sin embargo, se acercó a él y depositó un delicado beso en la mejilla a pesar de los ruidos que aquel ser procesaba.
—Tranquilo, no te enfades.
Y salió de la habitación después de una última mirada a los ojos azules de Aidan.
Sintió rabia por lo que había ocurrido, por no poder consumir o por haber caído en sus redes sabiendo que iba a marcharse. La magia no podía tener razón, no podía ser el alma gemela de aquel hombre.
—Así que tú y mi hermano….
—¡Ah no! ¡Cállate Thorn! No pienso lidiar esto contigo.
Pero aquel hombre no pensaba dejarlo estar.
—¡Vamos! Sólo quiero detalles. ¿Gozaste? ¿Se transformó? ¿Gruñe al llegar al orgasmo? ¿Qué es lo que más te ha gustado?
Lisel se llevó las manos a los oídos y negó con la cabeza. No, no podía hablar de eso con nadie y menos cuando no había pasado nada. Finalmente, tras dejarlo reír un rato, le señaló con un dedo amenazante.
—Ni una palabra a nadie o te cuelgo boca abajo en la torre más alta.
Él se quedó blanco, desde luego la había creído.
—Palabrita de niño bueno.
—Me fío más de la de golfo.
Thorn suspiró diciendo:

—Valeeee.

***


Aidan respiró suavemente viéndola marchar, estaba enfurecido. La bestia necesitaba salir, abrirle el cuello a su hermano y llevarse a Lisel lejos de todo. Pero no pensaba dañar a nadie, ella estaba mejor lejor.
No se podía extrañar lo que nunca se había tenido, algo que debía repetirse día y noche hasta que dejara de sentir la conexión que le hacía vibrar cuando veía a Lisel.
Se subió al colchón y se desplomó, no podía luchar contra lo inevitable. La dejó salir, tomando el control de su cuerpo, su vida y su ser. Nada le pertenecía, todo se movía en torno a aquella maldición que estaba acabando con su vida.
—Si la dañas alguna vez no te lo perdonaré.
Pero la bestia rió en sus oídos, era absurdo amenazarla porque estaba tan pillada por aquella joven como él mismo.
Y entonces, la imagen de ella llenó su mente. Si eso era cierto estaba perdida. Y con la joven él mismo.


8 comentarios:

  1. Ay que ternura!!! Lástima que apareciera el enteradillo de Thorn!!! Voy a tener un par de palabritas con él!! Me encantó, en serio!!

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  2. Jajjaja Thor que inoportuno y Aidam que protector, me gusta muchooooooo.

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  3. Me encantan Aidan y Lisel!!!! Ainsss Thorn que inoportuno, jajajaja

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  4. <3 qué bonito!!! Me gusta que Aidan consiga ser tierno aún en plena transformación eso quiere decir que Lisel le importa!! Y joerrr que oportuno es Thorn yo le hubiese cortado algo!! Jajajajaaa

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  5. Ayyy! Que bonito! Pero que sufrimiento estos pobres, que dolor hacen sentir. Besos fuapa, muy buen capi se pslpa el amor, el sufrir y la impotencia. Querer y no poder... 😭😭😭

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  6. Jajajajaja..
    Ese Thorn en el peor momento aparece!!! Jajajajaja.
    Pobre Aidan luchando contra lo inevitable.

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  7. Que lindoooooo capi... eso sin contar la interrupción de Thorn!

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  8. Ains! El hermanito no podía, para empezar, llamar a la puerta? e ir más tarde? nah, si es para darle un buen coscorrón!
    Pero Aidan y Lisel dieron un gran paso, vale que al final la cosa no cuajó porque el dragón es tan pelma como Thorn, je, je, aunque esto avanza, chicas!

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